Códigos visuales, dinámicos y personalizados. Cada escaneo se convierte en un dato útil: ubicación, hora, dispositivo, conversión.
Cada tipo de QR resuelve algo distinto. Tú eliges el punto de partida; el resto lo montamos contigo.
Lleva al destino que tú elijas. Cámbialo cuando quieras sin reimprimir nada.
Carta interactiva con fotos, alérgenos y precios. Actualizable al vuelo.
Tu contacto y redes en un escaneo. Se guarda en su agenda directamente.
Abre una conversación contigo. Bot opcional para filtrar leads.
Indicaciones a tu local en un tap. Coordenadas exactas, sin búsqueda.
Guarda fecha, hora y lugar en su calendario sin teclear una palabra.
Promo canjeable medible. Sabes cuántos lo usan y dónde se canjea.
Mismo QR, contenido en el idioma de quien escanea. Sin duplicar etiquetas.
Un QR estático es una etiqueta muerta. Un QR interactivo es un sistema vivo que aprende de cada escaneo.
Diseñamos códigos que conectan el mundo físico con experiencias digitales medibles.
Quién, cuándo, desde dónde, con qué dispositivo. No tienes que creernos: lo ves en el panel cada vez que abres el café. Y si nadie escanea, también lo sabes a tiempo.
Imprimiste mil flyers. La campaña pivota. Antes había que tirarlos. Ahora editas el QR desde el panel y los mismos mil apuntan a otro sitio en segundos.
Adiós al cuadrado genérico negro sobre blanco. Lo integramos en tu marca: colores, formas, logo dentro. La gente escanea más cuando no parece spam.
Cuántos vuelven a escanear, cuántos son nuevos, a qué hora se mueven, qué dispositivo usan. Datos para decidir, no para llenar gráficas.
El QR es la puerta. Lo que hay al otro lado lo construimos juntos: menú, catálogo, vídeo, formulario, reserva. Sin maquetadores web del 2015.
Tres locales, doce campañas, cincuenta códigos. Todo en un panel, sin saltar de cuenta. Comparas rendimiento entre meses, sectores, ubicaciones.
No es para todo el mundo, pero cuando encaja, encaja. Cuatro sectores donde el QR interactivo trabaja de verdad.
Cartas digitales, alérgenos al día, reseñas a un toque. El QR de la mesa hace dos cosas a la vez: informa al cliente y te dice qué pide más, en qué turnos, en qué mesas.
Producto físico, experiencia digital. Catálogo extendido, vídeos de uso, garantía registrada en un escaneo. Tu packaging deja de ser solo embalaje.
Entradas digitales con datos. Sabes cuántos llegaron, cuándo, desde dónde. Patrocinadores con métricas reales, no estimaciones.
Campañas con seguimiento real. Cartelería, flyers, merchandising — todo medido. Cierras el ciclo de "imprimí algo" a "supe quién lo escaneó".
El QR estático nace muerto: imprime, y ya está. El interactivo es un sistema que se descompone y se vuelve a armar cada vez que lo necesitas — nuevo destino, nuevo diseño, nuevos datos. La misma etiqueta física, infinitas posibilidades.
No vendemos un panel de SaaS impersonal. Vendemos un servicio con un estudio detrás, datos en Europa y una persona al teléfono cuando hace falta.
Tus datos y los de quien escanea, en servidores europeos. Sin transferencias raras a terceros países, sin letra pequeña.
Servidor en territorio español. Latencia baja para tu público, normativa aplicable conocida y respaldo técnico en zona horaria propia.
No somos una startup que cerrará el martes. Estudio operativo con servicios consultivos detrás del producto.
Una persona real al otro lado cuando tu QR falla a las 11 de la noche del viernes. No un bot, no un ticket en cola.
QRverse está en construcción. Apúntate a la lista y serás de los primeros en probarlo — con condiciones especiales permanentes para los 100 primeros usuarios.
Cuéntame qué necesitas. Te aviso en cuanto QRverse esté listo y, si tienes prisa, montamos tus primeros códigos a medida desde ya. Sin formulario kilométrico ni "agendar una demo de 45 minutos" — un email.
hola@cortade.tech →El servicio QR interactivo forma parte del universo Cortade. QRverse será la plataforma completa de autoservicio, próximamente.